
Las ventanas oficiales pueden ser pesadas a pesar de su transparencia y elegancia.
Pueden ser magníficas en su concepción, pero son públicas y como aquellas mujeres que han sido usadas muchas veces, han perdido su sabor y encanto y alguien les planta unos muebles en frente, para darle la espalda al viento y rechazar sus visiones.
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