
Hay ventanas que unen y separan. Son ventanas industriales, muy bien acabadas, pero con muy poco espíritu. Ejercen como tabiques, que de hecho son y su finalidad utilitaria se realza cuando lo pintoresco de quienes casualmente las habitan les infunde el colorido de una vestimenta o la belleza fugaz de un par de tetas que pugnan por escaparse de la dictadura del sostén.
Generalmente son asexuadas, carecen de personalidad , son fugaces y están destinadas a chatarra.
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