
Nada nos hace sonreir con tanta seguridad y frescura como el sentirnos amados y protegidos. La inocencia de las niñas envuelta en el sereno abrazo paternal, confortable y gentil. Que dulce sensación del mundo a nuestros pies...que grato es sabernos jóvenes y eternas. Que bueno es ver el mundo sin lucha, solo amplitud...lejanía y el azul del cielo enmarcando todo. Algún día, dentro de pocos años, una joven mujer recordará este momento y volverá a sentir el Amor del padre proyectado desde la magia de la memoria. Que lindo es saber que almacenamos información como una computadora, pero que esa
información siempre estará sazonada de sentimientos y sensaciones maravillosas. Que privilegio estar vivos y testimoniar este momento eternizado en la imágen. Que privilegio para el padre tener hijos y que privilegio para estos poder sentirse navegando el universo en la flor del afecto.
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